sábado, 12 de octubre de 2013

¿Cómo despierta un venezolano?


      En el día a día de mi país Venezuela constantemente nos hundimos por la fuerte situación que pasamos desde que nos despertamos hasta la hora de dormir. Las noticias no dejan de ser alarmantes para todos. A pesar de todo eso, aún seguimos dispuestos a despertarnos la mañana siguiente ¿sorprendente cierto? algo bastante irónico, porque al saber lo incompleta que es nuestra calidad de vida seguimos abiertos a insultar al taxista enloquecido, a maldecir los gobiernos, discutir sobre la escasez e impresionarnos más y más de las carencias. 

¡Tenemos razones para estar de mal humor!-aseguramos. 

 Creo que es esencial saber diferenciar lo que queremos y lo que necesitamos. Para cambiar esta realidad.


Querremos una mejor calidad de vida

Necesitamos comprender que estamos en una transición de la historia venezolana


   Es esta una realidad que pocos venezolanos se cuestionan. Por mi parte yo la descubrí hace muy poco y me estoy tomando el tiempo para asimilarlo. ( ¡que no es sencillo!)


    Nos acostumbramos a quejarnos y nos olvidamos que tanto nos afecta esa actitud insatisfecha. No estamos felices porque no tenemos lo que queremos. pero, ¿A caso quejándonos todo se arreglará? somos seres humanos, lo único capaz de conducirnos al éxito es la motivación personal. Y la verdad es que esa actitud enfurecida no inspira nada parecido al éxito...


   ¿Entonces qué necesita Venezuela para obtener mejor calidad de vida?

Bueno, no podemos esperar que todo se solucione por arte de magia eso está claro, o peor aún esperar  un gobierno que pueda realizar esta magia complaciéndonos a todos de una vez por todas.


    Hace tiempo leí una frase que decía "Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo" Esta es una frase muy cliché que cuando leemos pensamos.. ¡Clarooo así de sencillo es! 

Pero también es una frase que a la hora de emplear terminamos olvidando; por el simple hecho de no estar acostumbrados a HACER ese cambio, lamentablemente aquella principal idea ingeniosa regresa a la zona de confort que es..."esperar que otra persona u otro LIDER la realice". En mejores términos "Actúe" con la excusa de que ES SU DEBER.

Hay que asimilar que somos el cambio, y actuar como tal.

Les contaré sobre un hecho que observé con mis propios ojos, y que me emociona mucho contar.


Estaba yo haciendo la cola para tomar un taxi en un centro comercial. Como era hora pico, esta  estaba llena incontables personas. Yo tenía como a diez personas por delante para tomar un simple taxi que me llevaría a mi casa.

-mínimo estaré veinte minutos- Asimilé,

Como no tenía nada que hacer comencé a observar las personas que iban y venían. Hombres y mujeres con bebes, niños tiernos, niños insoportables, personas que se llevaban comida en la mano. Y como siempre nunca estaba de más una de mis quejas... que no podía ser... que hace mucho calor, que quiero llegar a mi casa ¡YA! ¡YA! ¡YA! claro todo eso lo pensaba con mi cara calmada y uno que otro gesto fulminante que se salía de mi control. 

En una de esas logré ver a una mujer que llegó a la entrada del centro comercial para hablar con el policía que cuidaba esta, observé que aquella mujer se encontraba un poco preocupada.

- Debe ser que le robaron alguna cosa- Aseguré a mis adentros.

De pronto el oficial  reacciona y se comienza a dirigir hacia la cola donde me encontraba,  la mujer le seguía detrás. Los dos comenzaron hablar con el encargado que asigna los taxis. No escuché que se decían el uno al otro solo observaba como el hombre de los taxis asentía a sus palabras.

¡¡Tráigalos para acá!! gritó por fin el hombre encargado.

Yo todavía no comprendía la cosa, en eso vi que la mujer se condujo hacia el final de la fila  para traer dos personas ancianas  hacia el frente de esta. Fue cuestión de minutos que ellos tomaran los primeros taxis. Cuando esto sucede, la mujer se regresa tranquila al centro comercial como si nada hubiese sucedido.


No sé si los demás se habrán dado cuenta. Pero, ¡de que algo sucedió!, ¡sucedió!


Con la ansiedad de querer regresar a mi casa,  olvidé que era. ¿Qué clase de persona éramos todos allí?

¡Qué egoísta fue de nuestra parte! Y lo admito sin pelos en la lengua.

 La realidad es que aquellos dos ancianos apenas podían resistir estar de pie por unos cuantos minutos, y por estar pensando sólo en nosotros olvidamos lo que era prioridad en aquel instante. ¿Es eso ser buenos ciudadanos? Me sentí muy culpable por lo sucedido, y me planteé la idea de ser más consciente con lo que sucede a mi alrededor, como aquella mujer desconocida hizo.


El cambio, es uno mismo.
No es algo que se dice, es algo que se hace. 
No pidamos recibir, si no somos capaces de entregar. 


Que esta sea una de las razones por las cuales despertamos.


Por: María Fernanda Ordoñez Gutiérrez

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