Es marzo amigo, es marzo.
Sé
que cosas tan simples como esta no deben tener razón, ya que sólo sucede lo
inevitable. Así ha sido por lo largos de los siglos, los años y así es hoy en
el siglo veintiuno. Pero esta vez fue distinto, fue desconocido, esta vez el
día se acercó a mí en una mañana a las escondidas de una razón...
Un
propósito.
Día
dieciocho, es marzo primero. Las consecutivas comenzaron el doce de febrero,
eso no es un secreto para nadie, menos para mí región. Quien se informa lo
suficientemente bien puede saber que todavía hay personas en las calles. Pocas,
muchas allí están, y estarán. He aquí un poco de mi corta experiencia. Siendo
sincera ser parte de ello no me permitía dormir en paz, pero irónicamente si me
ayudaba a dormir con esperanza de sentir una paz fortalecida. Es imposible
dentro de lo incierto no comprender a un pueblo lleno de voluntad y sentido de
la cruda valentía. Son interminables horas de inquietud. Por ello he salido, y
he sido parte de la calle, y por cortos instantes fui parte de lo que deseaba, salir
no era aterrador. Siempre lo supe, pero lo habíamos olvidado. Donde yo
estaba, no fuimos muchos pero si los suficiente unidos para proteger lo que es
nuestro.
La
vida.
Dentro
de mis locuras permítanme decir que la misma ciudad está conmovida por sentir
tantas cosas, y creo que el mismo Dios se apiadó de su calor y nos ha brindado
la brisa estos últimos días. No he podido evitar compadecerme por dos cosas...
uno por las personas que han mal entendido todo y creen que cortar un árbol era
una rebeldía de genialidad cuando fue es una catástrofe. Dos, me compadezco de
mi misma por las veces que me encuentro indiferente e ignorante,
así
que lo siento.
Agradezco
ese instante que me recuerda que la brisa allá afuera vale mucho, tanto como el
oro. Desearía que estar allí no me cobrara la vida, Las consecutivas claman por
lo justo. Y yo creo que es justo todo lo que deberíamos merecernos, creo que es
justo soñar, y creo que es justo poder llegar lejos sin que te maten en la
esquina. Nosotros hemos salido y lo hemos gritado al mundo.
Aun
así no he podido dormir tranquila ya que duermo con miedo al olvido. Rezo por
no ignorar una que otras sonrisas que se han apagado. He dudado de quienes
causaron su marcha, he dudado si en realidad esas acciones pertenecieron a
algún humano. No lo sé...
Marzo
me ha despertado bajo la custodia de Las consecutivas, puedo saber que
tan fuerte han transcurrido los días, las horas. La globalización lo puede
saber. Es la mañana que me dijo que continuaríamos, fue ella quien colocó mis
pies sobre la tierra asimilándolo, poco a poco su transcurso.
Dicen
que somos héroes, yo lo veo todo como una gran causa, que no se justifica.
Como
si la madera que es echada al fuego, aquellos troncos que son lanzados para
hervir y despojar el frío congelador de las barbaries, fuego que es energía y
es presencia. Es ella la libertad. Pronto será todo al revés, tal cual como si
las estaciones permanecieran del lado de lo que forma un equilibrio. Así
debería ser, está escrito. Nosotros somos las almas de la juventud en busca de
la paz en su justicia.
Así
amigos míos, inició marzo... sin razón me recordó el propósito.
Tenía
razón.
-
la Fe´
pd: esto fue escrito el primero de marzo, día 18 consecutivo de protestas.
Dedicado
a la Resistencia Venezolana


